Ejemplo de un día largo: salir cerca del mediodía, hacer pic nic cerca de un museo (o algún lugar que quisiéramos visitar), entrar al lugar elegido, picar algo a la salida, caminar un rato por algún lugar lindo que hubiera cerca, tomar unos mates (si fuera por Perez, ella tomaría antes, pero a mi no me gusta tomar mate muy cerca del almuerzo).
Nada podríamos haber hecho en este viaje sin las mochilas que nos acompañaron durante estos casi dos meses. Ellas fueron el tercer pasajero. En casi todo momento estuvimos pendientes de ellas, porque no terminábamos de creer que no estuvieran en peligro de ser robadas. El armado de la mochila antes de salir ocupó un rato de cada uno de nuestros días. También su desarmado, un arte menospreciado pero igualmente importante, sobre todo para evitar el mundo caca (encontrarse algo que se pudrió dentro de la mochila puede ser muy deprimente).
Yo sigo pensando que mi mochila verde es más o menos nueva y debe tener casi quince años. No importa, se la re bancó una vez más. Y también debo hablar muy bien de la mochila roja de Perez, con un estuche para la notebook. Si puedo, en el free shop argentino me compro una como la suya porque estaban baratas cuando nos fuimos, pero volvemos tan temprano que seguro que no va a estar abierto.
4 comentarios:
ya llegaron?
ya se vuelven???
firma: infamiapura
Me senti identificada! siempre uso mochila. es mas, nunca me compre una cartera que sirva para algo mas que para las llaves y la billetera.
que pena que se vuelvan, me gustaban sus cronicas de viaje.
estaba abierto ?
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