miércoles, 2 de diciembre de 2009

UNA ANÉCDOTA DE PARÍS QUE NUNCA ESCRIBÍ

Una tarde, que ya parece de la prehistoria, fui a visitar a Jeanne Dupouy, una señora muy viejita que desde la época de la dictadura apoyó mucho a la noble institución de derechos humanos que me vio crecer. Fui muy contenta de poder charlar con ella en francés (aunque ahí estaba María Cecilia para traducir) y de entretenerla un ratito, porque está pasando momentos complicados. La asociación de derechos humanos en la que ella militó toda la vida editó en Francia un libro con textos míos de cuando era chica y aunque pasaron casi veinte años de eso, yo no me olvido. Es una institución que se llama A.C.A.T., Acción de Cristianos por la Abolición de la Tortura, y que tiene la particularidad de que moviliza a muchos voluntarios católicos en todo el país. Grupos locales de A.C.A.T. apadrinaron cada caso de niños desaparecidos en la Argentina. Pues bien, Jeanne me contó que en el pueblito en el que apadrinaron a la hermana de mi amiga Juliana, cuando se enteraron en febrero de que había aparecido, las viejitas católicas se pusieron a llorar de emoción, todas juntas, en la parroquia en la que estaban reunidas.

Yo venía de ver otro grupo de viejitas en la sede de A.C.A.T. haciendo el trabajo más embolante de una oficina: ensobrar. Seguramente cartas, cartas a los gobiernos malos del mundo exigiéndoles que dejen de hacer sus fechorías y cartas de apoyo a "los resistentes", como se les dice en francés a los que toman parte en movimientos de resistencia. Las cartas a los gobiernos malos del mundo no sé si sirven, pero las segundas creo que sí. Se me ocurre que te hacen sentir que no estás tan solo, que a alguien lejano, por alguna razón incomprensible, le importa lo que te pasa y lo que estás haciendo. Esto es lo que me hicieron y me hacen sentir Jeanne, María Cecilia y el A.C.A.T., por más que el olor a incienso me dé un poco de alergia.

¡Ay!, me acabo de dar cuenta de que me olvidé de mandarle mi cartita a la resistente birmana a la que le dedicaron este festival Voix de Femmes. No puedo estar en todos los frentes de batalla de la militancia, chicos, no puedo.

Llamada a pie de página para la resistente Juliana: si con este post no te hago comentar, me rindo.

3 comentarios:

Velas a Balzac dijo...

Yo no soy Juliana, ¿puedo comentar igual?
Saludos a la resistente birmana; Tigre adhiere a su reclamo.

Malhumoretti y Neptuno dijo...

tal cual, son mucho peores

Catalina Fairstein dijo...

Y no comentó!