domingo, 1 de noviembre de 2009

BON APETIT

Desde que llegué a Troyes que no paré de comer. Me imaginaba unos días a todo diente, pero no esperaba tanta calidad ni cantidad. Pépé nació acá pero pasó muchos años en varios lugares de Francia y volvió al pueblo hace medio año, su familia siempre vivió acá, tiene vacas, granja y un freezer lleno de comida casera. En las alacenas hay muchas conservas con dulces, mermeladas, pickles y bebidas hechas por su mamá, que nos acerca todos los días una delicia nueva.

"Bienvenido al tour gastronómico", le dije a Kelo cuando llegó por un día. Esa noche conocimos la tartiflette, un plato que tenía papa, crema, panceta y queso reblochon, que se endureció y sirvió como tapa. La noche anterior tomamos algunos champagnes que habían comprado en la zona otros amigos de Pépé que están parando acá, Marine y Fred. Parece que el paseo por las champagnerías es bastante típico. Esa primera noche también comimos langostinos frescos, un salamín con avellanas y unos nachos que se untaban en una preparación de pescado que hizo Marine, que cocina tan bien como Pépé.



Ayer picniqueamos y la canasta incluyó una pasta de aceitunas (con un pelín de ajo), caviar de berenjenas, cerveza, nueces y queso. La tarde campestre también tuvo avistaje de champignones, comandado por Fred y Marine, que tienen un libro con todas las especies de hongos. Cortaron algunos y otros, muchos, los dejaron en su lugar porque parecían peligrosos. Los honguitos esperan su turno en la heladera y ojalá los cocinen antes de que nos vayamos.



Estoy entregado a la comida. No digo que no a nada de lo que me ofrecen y pruebo todo. Hasta el café. Para digerir tanto banquete, Pépé hace unas tisanas con yuyos que recogió ella misma en su huerta: menta, tilo y otras hierbas que no conozco. Hoy a la noche no creo que cenemos porque el almuerzo se prolongó durante varias horas (vino otra amiga a saludar) y todavía hay comida sobre la mesa. A la mañana Pépé nos puso a pelar muchas nueces con las que va a hacer una torta. Todavía quedan sorpresas, no lo puedo creer. Encima, Fred y Marina siempre están dispuestos a abrir un vinito más, a picar otra cosa para cambiar el gusto, como diría mi amigo Martín. Estos días voy a engordar y poco me importa. Para algo soy flaco. Además, en cuanto volvamos a la ciudad, regresará nuestra dieta de ensalada comprada en el super, sánguches y mate.

12 comentarios:

florenciaesses dijo...

Esto es irresistible. increíble. engorden, engorden, exploten

florenciaesses dijo...

Esto es irresistible. increíble. engorden, engorden, exploten

florenciaesses dijo...

no puedo creer, aprendí!!!!!!!!!!

Nuri dijo...

Ah, el placer de comer en francia... los gabachos son gourmets natos, me encanta como de cualquier picada montan una experiencia culinaria fuera de este mundo. Disfruten!

Nelson dijo...

Este era el post que estaba esperando.

Amanda dijo...

delicias delicias que suerte tienen eh que anfitriones tan buenos y de tan buen paladar!
nardita, muere de envidia

Marie dijo...

yo pasé un fin de semana así en la Normandie, parecía que me estaban engordando para hacerme paté, dios mío, que manera de comerrrrr

Sil dijo...

No, yo ahí muero a los tres días de colesterol y triglicéridos.

Sil dijo...

Ah me gustó mucho el concepto de ser flaco para poder matarse comiendo cuando valga la pena. Eso es saber vivir.

MateConDuraznos dijo...

Y el pueblo dirá "In tartiflette we trust"

Me acuerdo de ese manjar y shoro.

Sigan disfrutando!!

Malhumoretti y Neptuno dijo...

que rico!

Larissa dijo...

Comparto la idea de la delagadez como punto de partida y medio para zamparse cantidades incalculables de delicias.