martes, 10 de noviembre de 2009

ODA A LA BICI

Ayer nos prestaron dos bicis que recién pudimos usar hoy porque la de Perez estaba un poco alta y necesitábamos herramientas para bajar el asiento. No pudimos volver andando porque estábamos en pleno centro y no había ningún lugar donde pedir prestada una llave inglesa. Así fue como, por primera vez, me tomé un subte con una bici. Era el sueño de mi vida. Poder combinar transportes con la bici es lo más. Fue un momento histórico y, a su vez, algo estresante, porque los vagones estaban llenos y molestamos un poco a los pasajeros. Algunos nos miraron con cara de orto, pero nada nos quitó la alegría.

Hoy anduvimos todo el día con las bicis y recorrimos parte de la ciudad que nos venían quedando afuera del recorrido. Atravesamos parques, anduvimos por al lado de un canal, nos dejamos perder entre edificios comunistas que eran todos bastante parecidos, nos tropezamos con algunos canteros que estaban tapados por las hojas de los árboles, ahorramos en pasajes (¡veníamos pagando 2 euritos cada viaje! ¡Veníamos pagando siempre! Eso fue todo una novedad, ya hablaremos sobre las distintas formas de colarnos en el transporte público). ¡Cuánta onda le suma la bici a la vida! Todo empieza a ser mejor en Berlín con las bicis y empezando a dejar atrás las historias tan tristes con las que estuvimos en contacto hasta ahora.